No hay que mirar hacia atrás
ni vivir de lo pasado,
ni sentir un dolor dentro,
ni dejar correr el llanto.
No hay que buscar un culpable
para este amor fracasado
que nació poquito a poco
rondando los quince años.
Compartimos tanto tiempo
el amor de enamorados,
la ilusión de cada beso
y el calor de cada abrazo,
que no pensamos que un día
todo podía fallarnos.
Por eso al saberte hoy
tan cerca paro tan lejos
y notar tu frío tu abrazo,
he sabido que ese día
para ti había llegado.
Y me marcho sin rencor
con el amor que fue dado,
sin ilusión, con tristeza
con dolor, pero sin llanto
Se queda dentro de mí
aquel amor que estrenamos
y la alegría de saber míos
los días que nos amamos.
Si el destino así lo quiere
vamos aquí a separarnos
tú te irás quizás con pena,
yo... con dolor, pero sin llanto.
Etiquetas:
Compartir
¡Necesitas ser un miembro de Escritores noveles para añadir comentarios!
Participa en esta red social