Esta misma mañana, sin ir más lejos, discutía yo con un familiar acerca de si nuestro destino viene regido por algún motivo o si, de lo contrario, no es ni más ni menos que el producto de una serie de casualidades y causalidades. El hecho de haber encontrado este espacio en la red donde coinciden un montón de personas que comparten mis mismas preferencias y aficiones ha podido ser fruto de lo casual, de la misma manera que a lo largo de mi vida he conocido a diversas personas, experiencias y situaciones. Pero quizás, como se suele decir, ya estaba escrito, y era un suceso que era realmente inevitable. Sea cual sea el modelo más romántico de entender los sucesos de nuestra existencia, lo cierto es que no he dudado un minuto en registrarme en la web e intentar ser un usuario activo de la misma. Esperemos que, una vez más, el destino me haya servido en bandeja una nueva oportunidad de disfrutar de una manera divertida y llana de esta gran actividad de ocio que es el ensayo y la literatura. Y me reservo el derecho de dar gracias al destino...o a la casualidad.
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