La canción del oprimido
La canción del oprimido
no puede ser escuchada
porque sufre la censura
del ser que esta sometido.
Con la pasión acendrada
y la ilusión más potente
escribe, canta entre dientes
sus arpegios más logrados.
Con la sensación más pura
de llegar hasta su gente
las cuerdas de la guitarra
le desvanecen la duda.
Sabe que en cualquier instante
de su vida desgraciada
llegará la compasión
hasta su espíritu errante.
Lucila
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