He regresado ya de Berlín. Una ciudad mítica, clave en el desarrolo de toda la liberacion de la europa del siglo XX. Principio y final, construida y reconstruida numerosas veces pero siempre orgullasa y que mira al frente, sin temor. Una ciudad interesante en la que los arboles y los edificios se cuentan por igual y en las que los alemanes caminan rápidos pero tranquilos por sus calles. Una ciudad sin ruidos, tansolo un ligero murmullo que deja tiempo al viajer para admirar con el resto de los sentidos la ciudad. una capital en la que he escrito la siguinte historia. es totalmente ficticia y ni siquiera se desarrola en Berlín, almenos esta no pero que trata un tema clave y un hecho elementeal para la ciudad...
el ataque sería al amanecer.
El ataque sería al amanecer. El crudo invierno ruso estaba ya haciendo estragos sobre mi cuerpo que debía esperar suspendido en un árbol cercano al cuartel durante toda la noche. Bajo los guantes mis dedos empezaban a amoratarse a causa del frío, sinembargo agarraban todabía con firmeza el rifle. Mi vista estaba fijada através de la mira, en un punto concreto. mi misión, acabar con cualquier soldado enemigo que alcanzara los cañones de la azotea del cuartel.
la noche estaba despejada por lo que la luna brillaba con intensidad. Mi respiración era lenta y el aire helado que inalaba ardía en mi garganta. El sudor que resbalaba desde mi frente se congelaba en la barba descuidada de hacía unos días. los pequeños cristales se clavaban como agujas en mis pómulos. Un pájaro de mal agüero se posó cerca en una rama a mi derecha. En sus ojos, en los que se reflejaban la luna, se podía leer la premonición de la tragedia.apenas podía pestañear pues temía que una vez cerrara los ojos no los pudiera abrir de nuevo. El cuervo se acicaló y alzó el vuelo. Mi labio inferior temblaba ligeramente a causa del frío glaciar. apenas sí sentía los pies y tenía que mantener los dedos activos pues no me podía permitir herrar los disparos. el silencio reinaba reinaba alrrededor.
Los primeros rayos de Sol aparecieron frente al cuartel. esto les compicaría la tarea aún más a los alemanes pues dispararían con el sol de cara. Todo estab preparado, tansolo necesitaba una señal. un pequeño reflejo que terminaría con la espera. mis dedos se movían inquietos rozando las proximidades del gatillo. por fin allí estaba a mi izquierda el reflejo que esperaba. un nuevo infierno se había desatado. Mis pulsaciones aumentaron vertiginosamente y el frío desapareció por completo. El color regresó a mi rostro y la circulación sanguínea le debolvió la total movilidad a mis dedos. Solo 2 tiros, es lo que esperaban mis camaradas para destruir la puerta del cuartel. Rocé el gatillo, apreté los labios, centré el objetivo;apreté las mandibulas y presioné el gatillo, el primero había caido. A la velocidad de la luz recargué el rifle y el segundo call´también. los 2 guardias de la azotea estaban fuera de servicio. Inmediatamente después sonó una explosión.La puerta había caido. No podía perder de vista la azotea. Otros dos alemanes alcanzaron los cañones. antes de que fueran capaces de disparar habían caido. tendrían que apoderarse rápido del cuartel pues mi municin era limitada y no podía mantener durante mucho más tiempo los cañones inactivos. Las ametralladoras alemanas mermaban nuestras filas y posiblemente los aviones ya estubieran avisados. si queriamos ganar necesitabamos que los tanques llegaran cuanto antes. otros cuatro nacis habían alcanzado la azotea y los 4 fueron habatidos.
Un cañonazo sonó por encima del caos de la batalla. por el rabillo del ojo vi que se trataba de nuestros blindados. Nuestros tanques se acercaban por el este con paso glorioso. Otros dos fogonazos acabaron con mi trabajo pues derribaron la azotea. ahora solo podía ayudar a mis camaradas desde mi posición. Tan solo 20 minutos más fueron necesarios para que los tanques entraran en el cuartel y los nacis se hubieran retirado, los que no lo hicieron yacían en el suelo. A media mañana dejé mi posición y traspasé las puertas destrozadas del cuartel. para entonces ya corría el vodka y nuestras banderas rojas ondeaban sustituyendo a las esvasticas alemanas.
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