
Farol que enciende luces en aquel callejón sin salida,
Que erizan la piel, de aquel que muerto se creía.
Caminar de peregrinos, mirando reloj,
Que marca hora de partida a rumbo desconocido.
Como pidiendo permiso, sigilosa
Un cigarrillo del bolsillo saco.
Pidió fuego y echando humo se fue.
La noche se hace larga y aun me esperan para cenar.
Tranquilo los lobos aun no comienzan sus aullidos,
Que salvajemente rompen tímpanos.
Desnuda viene cayendo la madrugada
Del diez de agosto del ochenta y cuatro.
Nace un ciego que dice conocer a no sé quien,
Y sin embargo no llego a tiempo para el plato principal.
Retomo pasillo, intento correr
Y del brazo diestro una niña pregunta paradero desconocido.
Respuesta que aun no la tengo.
Casa antigua, ciudad perdida,
Vida desconocida.
Mi caminar se hace largo
Y en la espera se encuentran aquellos que nada tienen que hacer.
Comienzo por acortar camino
Y como si fuera poco
La lluvia remueve toda pista alguna.
Llamado inesperado, Mensaje subliminal,
Parodia de días extraños, Imágenes paganas.
Amores prohibidos, romances exóticos.
Casa antigua, cuidad perdida,
Vida desconocida.
¡Necesitas ser un miembro de Escritores noveles para añadir comentarios!
Participa en esta red social