En este tiempo debemos salir del rigor literario y retomar el camino de la lectura reporteril y de la lectura para acometer una labor común, me estoy refiriendo a la interpretación de los textos y otorgarle un valor que los editores de prensa deben tomar en cuenta para lograr espacios dedicados al arte y la cultura, como también a la estructura redaccional como tal. Debemos acabar con los estereotipos y empezar a leer algunos textos que tengan una referencia a la diversidad del género literario y, que dejen huellas e interrogantes en el mundo global donde residimos y tenemos nuestro espacio físico. Hay que mezclar los diferentes mundos de nuestra civilización para logar darle a nuestra vida un físico humano y lograr insertarnos en un lenguaje telepático a nuestro mundo interno para lograr expresarnos de una manera coherente. No todo es anécdota y fábulas entre nosotros, nuestras vidas depara muchas sorpresas y para percibirlos tenemos que ignorar las cosas perturbadoras de nuestro pasado e iniciar una conversación con nosotros mismos.
En éste círculo contemporáneo que es la vida cotidiana, tenemos que ser creativos y jugar con la pasión que va más allá del género. Es el tiempo de conformar ideas y difundir nuestro Ser, como sí fuese un proyecto de vida que encierra todos nuestros encuentros y, donde tenemos que saber difundir aquellos juicios que realzan nuestros valores. Es el momento de saber movilizarnos en nuestro espacio físico y transitar en una extensión determinada por la historia. Es como darle vida a nuestra vida para regresar a nuestro mundo originario y lograr por este canal, las metas personales. La literatura es una sola voz que se manifiesta en todas las colectividades. En tal sentido, debemos ponerle límite a las banalidades para no traer polémicas estériles, nunca debemos excedernos de nuestro espacio y, los asuntos principales de nuestra vida hay que asumirlo como una realidad permisible de nuestra imaginación.
La literatura, promociona nuestros valores y asumimos hechos culturales. Uno de los pilares de nuestro sistema social es su promoción de criterios que enaltecen nuestra identidad nacional y de allí, saltamos a la democracia participativa, que es un vehículo para que el pueblo enriquezca su patrimonio y donde tenemos todos los mismos derechos de participar como lo emana nuestra Constitución Bolivariana. Como creyente, le dejo todo al tiempo para que cicatrice toda mi experiencia psicológica y renove mi voluntad de elección. Esa imagen que emerge de ese sueño y se plasma en un libro, cobra vida cuando nos hace reflexionar y nos regresa a su memoria para desandar sus pasos y llevarnos al silencio, a la mudez.
Y, volver entonces a los versos, a la armazón de su palabra para llegar a una ancianidad incaudicable, sostenida altivamente por la dignidad y su decoro. Es tiempo de validar nuestra libertad bajo la bandera de una patria soberana, con un autentico sentido de eticidad y palpitar que nos lleva más allá de la muerte.
*escritor. Miembro de La Asociación de Escritores. Capitulo
Carabobo. Venezuela
