Esta noche sólo me acompaña Soledad... callada, tierna y bella, como desde el día en que la conocí; tímida, fiel y compañera, como desde aquella vez en que me enseño a soñar para vivir y deje de vivir soñando.
Soledad nunca me deja; ni siquiera cuando me siento en esa silla, mal ubicada pensaran algunos, en el medio de mi cuarto. Me gusta sentarme en ella y reflexionar en silencio, en paz, en completa oscuridad... oscuridad necesaria, irreemplazable, cómplice; oscuridad que me defiende de la luz…
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Publicado el abril 12, 2009 a las 6:02pm 1 comentario