Tal como os prometi, os envió el archivo con todos los datos recibidos para que véias los puntos. Además os dejo las obras de las dos ganadoras elegidas por todos vosotros. Muchos besoss y felicidades tanto a las ganadoras como a todos aquellos que habéis puesto tanta ilusión en este Certamen. Muy pronto convocaré otro de cara al verano. Besosss y un milón de gracias. Marian
Pirata nº0013
Fue como si la tristeza se hubiera anudado en el corazón de los niños de la casa. Un torrente de lágrimas se deslizaba por sus caritas. No recordaban la alegría. Todo era llanto.
De pronto llegó el padre y también acompañó a los niños en la amargura.
Pirata, el otro integrante de la casa, el que marchaba orgulloso, con sus manchas negras sobre ese pelaje blanco, ya no estaba, ni la mirada pura desde un bordeado de negro y el otro de blanco. La fiesta de todos los días con la cola movediza, los saltos, las corridas y ladridos, ya no los acompañarán, cada vez que llegaban a su hogar.
Los niños que no saben de partidas no podían dimensionar la ausencia. ¿Qué significaba?, ¿Qué ya no estaría mas?, ¿Qué se había ido para siempre? ¿Pero como era eso si Pirata estaba inmóvil si, pero ellos podían abrazarlo, acariciarlo, decirle que lo amaban?
El padre con los ojos poblados de llanto, buscaba las palabras más bonitas para contarles sobre la vida y la muerte, mientras cavaba una fosa en el fondo de la casa.
- Miren aquí colocaremos a Pirata, el quedará acompañándonos para siempre.
Los dos niños al unísono replicaron - Pero papá el allí se asfixiará, no podrá respirar más - Carlos quedó sin palabras e intentó explicarles que los perritos también van al cielo.
Florencia y Agustín seguían la triste ceremonia, mientras el padre les decía:
- Desde hoy hijitos, aquí habrá un jardín, ustedes sembrarán todo tipo de semillas, con el tiempo florecerán. Esto requerirá de sus cuidados. Cuando todo esté cubierto de flores, sabrán que Pirata estará muy contento.
Pasó el tiempo y de una planta desconocida para niños y mayores brotaron flores blancas con manchas negras. Pirata estaba vivo.
Lucila Soria
Matinal nº 0005
La gélida belleza de la noche
cuajó en rocío
la humilde telaraña.
Fue entonces diadema
entre espinas oscuras,
fue obra maestra de cristal y plata.
Su centro: el nudo inaugural de los enigmas.
Sus hilos: ausencias olvidadas.
Sus cortos trazos discordantes:
simples restos de mortajas.
El sol salió para llevar sus trojes
poniéndole mejilla a la mañana
y quedó a merced de nueva brisa
la sutil y frágil telaraña.
AUTORA: Felicitas Navarro Pérez
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